Cuenta la historia,
que una casa en Rubí, cayó una maldición sobre ella. Ahora todo el que visita
esa casa ya no sale. ¿Porque? Nadie lo sabe, bueno, excepto yo. Os voy a contar
la historia.
Unos amigos que iban juntos a la escuela decidieron pedir
permiso a sus padres para ir de excursión esa noche a una casa en ruinas y
pasar allí la noche.
La pandilla la componían cinco integrantes; Jan un chico de
once años, con el pelo largo una gorra hacia atrás y siempre acompañado de un skate. Roc el hermano gemelo de Jan, con
el pelo corto y también con gorra. Laura una chica un año mayor con el pelo
largo castaño y muy despistada. Dani un chico blanco como la leche con pecas
por la cara y muy estudioso, y por ultimo a Sergi el ligón del grupo, pelo
negro corto y muy creído.
Todos decidieron quedar en la plaza del pueblo a las once de
la noche para ir todos juntos a la casa.
Durante el camino se oía truenos y relámpagos a lo lejos, se
avecinaba una tormenta. Cuando pasaron todo el bosque hasta llegar a la casa la
primera impresión no fue muy buena. La casa estaba un poco descuidada, rota y
con mucho moho.
- -¡Puaj, que asco!- dijo Laura.
- -¡Que guay!- chilló Jan.
- - Pues yo ahí no me meto- replico Laura.
Todos en fila india fueron acercándose a la casa. Los cinco
iban mirando hacia arriba por si les caía un trozo de madera. Jan empujó la
puerta hacia dentro para pasar, pero al tocarla se transformó en un montón de
polvo. Todos pasaron al salón principal y montaron allí su campamento.
La casa estaba destrozada, nada más entrar se veía un salón
enorme con dos escaleras que subían al segundo piso, el techo mediría unos 6
metros, y las ventanas 5 metros de largo pero no llegaría al metro de ancho,
estaban cubiertas por unas cortinas desgarradas.
- -Jan enciende tú la hoguera mientras nosotros
vamos a inspeccionar la casa- dijo Laura.
- - ¡Si hombre, yo no me quiero quedar solo!
–protesto Jan.
- -Jan que no pasará nada, esta casa esta
deshabitada hace años, enseguida volvemos- dijo Dani intentando calmar los
nervios a Jan.
Los cuatro amigos subieron las escaleras dejando atrás a Jan
encendiendo la hoguera. En el segundo piso había un pasadizo que daba toda la
vuelta a la casa y habría por lo menos veinte habitaciones.
- -Es enorme- dijo Roc.
- -Pero no se ve nada está todo muy oscuro- dijo
Dani con miedo.
- -No pasa nada tampoco hay que ver, solo tenemos
que encontrar el lavabo por si tenemos que ir- afirmó Roc- nos dividiremos en
dos grupos, tu Laura conmigo y Sergi y
Dani vais juntos; vosotros ir por el lado derecho y abrir todas las puertas
cuando encontréis una lavabo avisarnos, nosotros iremos por el lado izquierdo.
Así lo hicieron. Todas las habitaciones eran iguales: una
ventana una cama y un armario siempre igual. Fueron abriendo todas las puertas
con la intención de encontrar un lavabo.
- -¿Habéis encontrado algo?- pregunto Laura.
- -No, ¿y vosotros? – respondió Sergi.
- -Tampoco, parece que no hay lavabos.
- -¿Entonces qué hacemos?
- -Tendremos que mear fuera.
- -Vale, vamos con Jan.
Los cuatro se reunieron en la escalera y bajaron juntos para
ver como llevaba la hoguera Jan. Pero cuando estuvieron delante de la hoguera
no vieron a Jan por ninguna parte.
- -¿Y dónde se ha metido este ahora?- pregunto
Laura en un tono borde.
- -Habrá ido a mear fuera, quedémonos aquí hasta
que vuelva- dijo Sergi.
Los cuatro se sentaron alrededor de la hoguera esperando a
que llegara Jan. Se pasaron la hora riendo, contando historias de miedo y
comiendo, pero después de una hora esperando empezaron a impacientarse.
- - ¿Está tardando mucho verdad?- dijo Sergi.
- -Sí, más de lo normal.
- -Y ¿Si le ha pasado algo?- chilló Laura.
- -No, tranquilos, seguro que se ha perdido y no
sabe volver lo voy a buscar.
Y Roc salió por el agujero de la puerta en busca de Jan. Los
otros tres se quedaron abrazados con mantas muertos de frío. En los diez
minutos que transcurrieron ninguno habló, hasta que vieron algo moverse fuera.
- -¿Habéis visto eso?- pregunto Laura.
- -No, no he visto nada- respondió Dani.
Entonces la habitación se llenó de una luz azul, y dos
segundos después un trueno estalló en el cielo. Y empezó a llover.
- -Menuda tormenta está cayendo- se rio Sergi.
- -Pues Roc y Jan se quedaran empapados- le siguió
la broma Dani.
- -No os riais, que he visto que algo se movía allí
fuera.
- -¡Si, era un fantasmaaaaaa!- le respondió Sergi
iluminándose con la linterna en la cara.
- -No me hace gracia.
Entonces a lo lejos empezaron escuchar una música. Era un
órgano.
- -¿Escucháis eso?- pegunto Laura mirando a su
alrededor por saber de dónde venía esa música.
- -Si, parece un piano- respondió Dani.
- -No, es un órgano- afirmó Sergi.
Los tres se levantaron del suelo y miraron hacia la
escalera.
- -De ahí viene la música- señalo Sergi hacia la
puerta principal.
Entre las dos escaleras había una puerta de unos cuatro
metros de ancho, muy vieja. Los tres fueron acercándose hasta tocar con la
oreja la puerta.
- -La canción, escucharla- ordeno Sergi.
-
-¿No es la
canción que tocan Roc y Jan?- pregunto Dani.
Roc y Jan van a una escuela de música y tocan el piano y la
guitarra. En el festival de fin de curso tocaron “Für ELise”.
- -Si, la canción es Para Elisa- dijo Laura.
- -Que capullos, nos han tomado el pelo- dijo Dani.
Sergi abrió la puerta de golpe. La habitación era pequeña
con un órgano empotrado al fono de la habitación, sin ninguna ventana ni luz.
Sergi encendió la linterna e ilumino la estancia. La música ya no sonaba, y en
esa habitación no había nadie.
- -¿Dónde están?- pregunto Laura cogida a Dani por
el brazo.
- -No lo sé, pero la habitación no tiene ninguna
puerta.
Cuando se dieron la vuelta para volver a la hoguera vieron a
Jan y a Roc sentados en la hoguera comiendo unos pinchitos.
- -¿Pero que hacéis ahí?- pregunto Dani.
- -Comer tenemos hambre- respondió Jan sin levantar
la mirada del pinchito.
- -Os hemos estado buscando, ¿Cómo habéis hecho
para salir de la habitación?
- -¿Qué habitación?- respondió Roc.
- -La del órgano, lo estabais tocando y cuando
hemos entrado os habéis ido.
- -Que va, nosotros todo el rato hemos estado aquí
comiendo pinchitos.
Y en el fondo el órgano volvía a sonar.
- -¡Aaaaaaaaaaaaaaaaah!- Laura pegó un chillido.
-
¡Salgamos de aquí!- chilló Dani.
Los cinco empezaron a correr hacia la salida. La música cada
vez era más fuerte, los relámpagos más seguidos, y los chillidos más altos.
Laura se tropezó y se calló al suelo antes de salir. Roc se giró pero siguió
corriendo dejándola atrás. Cuando los cuatro llegaron a la plaza del pueblo se
dieron cuenta de que Laura no estaba.
- - ¿Dónde está Laura?- pregunto Sergi.
- -No lo sé, estaba con nosotros- respondió Dani.
- -Y LO SIGUE ESTANDO.
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